domingo, 14 de octubre de 2012

Relatos: "QUIMERA - Cuarta entrega"

escrito por Inês Costa


¡Qué difusas parecen las luces de Abajo en esta época del año!

Sólo con la ayuda  de unas cuantas velas he podido crear cierto aire de comodidad en está gran y sólida caverna. Mi diario y la edición especial de "Los Idilios del Rey Arturo" que tú me habías regalado hace tiempo son mi única compañía.

Ya ves, casi tiene gracia...incluso ahora, que estamos tan alejados el uno del otro, ¡te siento tan cerca! ¿cómo es posible, amor mío? ¿Cómo eres capaz de amarme? No soy un hombre...no soy nada...

Estoy en la frontera entre todo pero todavía soy nada.

Me encuentro en una perfecta frontera entre la fantasía y la lógica, entre la felicidad y el temor, el amor y el odio, tú...y yo...

Siempre estoy feliz por lo que tenemos Catherine, pero a veces percibo que deseas algo más de mi, de nosotros. Estas son cosas que conservo escondidas dentro de mi, que temo revelarte Catherine. ¡Oh, Señor! ¿Puedes imaginar cuánto te amo? ¿Cuánto...te deseo?

Si, es posible que lo sepas. Siento dentro de ti cuando estamos tan cerca de lo que casi parece imposible de evitar, pero entonces mi razón y mi lógica aplasta mi deseo y ese momento especial desaparece, ¡se va! Y duele cuando me miras, con desilusión en tu mirada y luego esta desilusión pasa a tu corazón.

Ahora se lo que nunca sería capaz de darte. Es demasiado arriesgado, ¡demasiado!

¿Por qué razón debería ser así? Lo que tenemos es grande, puede que no lo bastante pero es todo lo que tenemos, lo que todavía tenemos y no podemos ponerlo en peligro...al menos, no por unos momentos de placer....¡párate Vincent! ¡Deja de atormentarte con esos pensamientos!

Siento tanto haberme marchado sin decirte adiós, pero creo que ha sido lo mejor que se me ha ocurrido...

¿o no?

 * * * *

 Los tres hombres estaban esperando en el punto de encuentro: Langley llevaba puesta su camiseta de heavy-metal, como siempre, puesta por fuera de sus pantalones vaqueros y como siempre con su pelo rubio despeinado y suelto, ajustándose las gafas... como siempre. Byers estaba muy erguido y parecía tener una pose respetable: el hombre que nunca parece ser capaz de sudar y de perder el control. Frohike, por otro lado, estaba sentado en la esquina de su maleta, sin importarle si la aplastaba, entonces levantó la cabeza en puro gozo y vio maravillado, el cabello pelirrojo de Scully.

-Hola caballeros. ¿Listos para partir?

Mulder estrechó la mano de Byers con el saludo típico del grupo. Frohike se puso inmediatamente al lado de Dana, ofreciéndole su mano. Se la estrechó. Ella se la dio, sin darse cuenta de que ella estaba casi esmagándosela.

-Entonces, Mulder, nos gustaría pensar que nos has hecho esta invitación sólo para ir de excursión, per parece que tienes otros asuntos que llevar a cabo, ¿correcto?

Mulder se rió y los dirigió afuera, camino hacia el aparcamiento. Cuando todos estuvieron dentro del Ford, y en marcha, Mulder cogió su tarjeta electromagnética y la puso en la mano de Byers.

-Esta es nuestra llave a la guarida del león.

Langley se ajustó las gafas una vez más y la miró.

-¿No has pensado en el sistema de seguridad, cierto?

-No te preocupes: Lo he probado para detectar cucarachas.

Scully pareció sorprendida por lo que no esperaba oír como comentario y Frohike sonrió.

-¡Este es nuestro  Mulder!

-¡Pero esta es sólo una tarjeta! ¿Cómo vas a conseguir que todos nosotros podamos entrar?

-Creo que lo mejor sería que yo entrase, ya revisado las afueras del lugar y vosotros podríais guiarme por radio. Yo y Scully siempre estamos preparados para este tipo de cosas.

Scully ocultó su desaprobación, bajó un incipiente aspecto colorado; ¿Porqué tendría que molestarse? No era la primera vez.

Eran casi las nueve. Mulder miró el reloj y esperó a que el guarda de seguridad le facilitara las cosas. Era impresionante: ¡con todas aquellas medidas de seguridad y habían sido capaces de entrar! Sin preguntas, sin acciones, toda la gente con el mismo aspecto, una especie de oscura complicidad...

-Horas nocturnas, ¿he, doctor? -el guarda nocturno apareció en la gran entrada. Estaban tan alejados el uno del otro que parecía imposible que el guarda de seguridad fuese capaz de reconocer a nadie. Mulder quedó a lado de la puerta de metal y insertó la tarjeta a través de la ranura, cerrando los ojos y esperando que las rudas manos de vigilante agarrase sus muñecas, la lucecita verde se encendió y mostró signo de alivio. Todo estaba yendo bien...

Scully permanecía a las afueras del edificio de Catherine. Ella no quería discutir las hipótesis de Mulder sobre los asesinatos, y quería, por su cuenta, probarle que se equivocaba, así que decidió hacerle otra vigilancia a Cathy -probablemente esta vez haría un trabajo mejor y al menos no tendría la voz de Skinner reventándole lo oídos...

-¡Ya estoy dentro!

El auricular estaba conectado en su oreja derecha y la diminuta cámara estaba sujeta a su oreja izquierda, así que los tres siniestros podían verlo todo desde la furgoneta aparcada en la misma carretera donde aquella cajetilla de Malboro había sido tirada.

-Lo vemos. Pulsa 'acceder'.

Mulder pulso en el teclado, tratando de ser lo más silencioso posible, bajo la sombra del modelo de ADN  que lo cubría.

-¿Contraseña? ¡Ah, si! Qui...mera.

El ordenador se encendió y emitió unos extraños sonidos y procesó la serie de números.

-¡Mierda! -dijo Langley- ¡tiene un sistema de seguridad de códigos! ¡Rápido, vuelve a insertarlo!

Mulder lo  volvió a hacer, tecleando cada palabra y término técnico que Langley le estaba diciendo y pronto fue capaz de acceder al programa.

-¡Estupendo! ¡Lo hemos conseguido!

Estaba encriptado.

-¡Mierda!...Chicos, ¿estáis viendo esto? Voy a grabarlo a disco así podremos revisarlo de vuelta al hotel, ¿qué opináis?

-¡Apresúrate y sal de ahí!

Mulder rápidamente insertó el diskette y mirando la barra púrpura en la parte superior de la pantalla, avanzando. Apagó el ordenador y se encaminó a la entrada principal,  pero una figura conocida, moviéndose en el pasillo, frente al él capturó su atención.

-Mulder ¿qué estás haciendo?

-Desconectando audio.

Y cuando dijo esto, se retiró el auricular y siguió a la figura que estaba viendo, de espaldas a él. Parecía un hombre de baja estatura, de cierta edad, con pelo canoso. Le vio atravesar una puerta plateada, y cerrarla detrás suya. Mulder le siguió hasta la puerta y miró a través del cristal. Casi no pudo contener su sorpresa: dentro se encontraba el hombre al que conocía como Garganta Profunda. Estaba frente a un escritorio con algunos papeles sobre este y distinguió una sombra en la esquina de la habitación. La sangre de Mulder se heló a reconocer la bocanadas del humo gris del tabaco flotando alrededor.

-¿Y bien?

Garganta Profunda miró al Fumador.

-Se está procediendo.

Caminó hacia la luz y ahora Mulder podía verlo claramente.

-No me mires así.Yo no he comenzado esto. ¿Por qué no lo mataste cuando tuviste la oportunidad?

-¿Cómo puedes decir eso? ¡Era una criatura inocente! ¡Nunca creí que sobreviviría!

- Y esto viene de un hombre que arrasó muchas victimas "inocentes". Me parece un poco sospechoso, ¿no crees? - dijo él sarcásticamente.

Garganta Profunda puso sus puños sobre la mesa, tomando aliento.

- ¡Holston insitió! ¡Se lo dijimos expresamente: no es viable!

Era la vez que el Fumador quedaba en silencio.

-Holston me esta sacando de quicio..creo que es tiempo de pensar en conseguir "cerebros" nuevos.

Silencio.

Este repentino silencio en la conversación reveló todo al informador de Mulder,

-¡No lo harías! Le dijiste que...

-¿Cómo podiamos saberlo? ¿Cómo podíamos saber que la ciencia exterior era aplicable, si no teníamos un sujeto cero? ¡Todo estaba siendo terminado!

-¿O no? ¡Hiciste tus pequeños análisis y ahora te estoy sacando las castañas del fuego!  ¿Sabes como me esta confundiendo esto las ideas? ¡Y aun tengo que enfrentarme al Infierno!

-Amigo mío, todos lo haremos.

-No me llames 'amigo' jamás.

Caminó hacia la otra esquina de la habitación con un conjunto de analíticas en su mano.

-Sólo ajustate al plan ¡Oh! ¡A proposito! ¿Sabes si Mulder se encuentra en la ciudad?

Garganta Profunda quedó quieto y le miró.

-No lo sé. ¿Está en problemas?

-No lo creo.

Mulder vivía una seca anguistia y comenzó a retroceder rapido por el pasillo, tratando de guardar en su cabeza las palabras exactas que habían sido pronunciadas en aquella habitación. ¡Entonces era cierto que había una criatura, viva rondando las calles de Nueva York! ¿Pero como era posible que se guardase el secreto durante más de treinta años?

Recordaba todo lo que había sido dicho hasta el momento: las pistas, Catherine Chandler, las averiguaciones del agente Wells...y en un momento de revelación, su mente se aclaró sólo para volver a una profunda concentración otra vez: bario sus ojos y casi pronunció una palabra.

"¡Scully!"

Ella casi estaba casi dormida cuando, por el rabillo del ojo, vio a Catherine abandonar el edificio y dirigirse a Central Park, junto con un grupo de gente que iba a asistir al último concierto en directo de música clásica. Caminaba con precaución, permaneciendo oculta entre la gente y tal actitud hizo sospechar al ya ocupado cerebro de Scully. Guardó su pistola e ignoró la voz dentro su cabeza que  decía  "-Vete preparando Mulder!", pero no era sólo el sentido de la desconfianza lo que la movía...eran los celos. Mulder parecía gustar de Catherine, desde el momento que la vio; Scully había sido su compañera durante varios años ya y él nunca le había sugerido nada.

"-¡Dios mío, Dana! ¿Qué te esta ocurriendo? ¿Estas forzando a esa mujer a ser una sospechosa?"

Entonces el recelo volvió.

"-¡¡¡Deberíamos tratar de verlo desde otra perspectiva y no desde el punto de vista de que a Mulder le gusta!!!"

Abrió la puerta y se adentró en el parque, sin perder de vista la gabardina gris y el cabello claro. Todo parecía ir bien, nada extraño hasta que inesperadamente giró a la izquierda, yendo en dirección contraria al lugar del concierto y adentrándose aún más en el parque. Ignorando las razones por la que una voz la llamaba desde atrás, continuó su marcha.

Catherine estaba ya casi llegando a la entrada del túnel cuando creyó oír un susurro, pero tan pronto como lo oyó, este desapareció. A pesar de esto continuó sus pasos hacia el pasaje subterráneo.

-Perdóneme, señora...

Se detuvo y se quedó mirando al hombre que permanecía al lado del árbol, con un cigarrillo en la esquina de su boca. La luz del cigarro se reflejó en sus gafas.

-¿No es usted la abogada Chandler?

Catherine, intranquila se llevó la mano al bolsillo, donde ocultaba la pistola...la buscó con desesperación dentro de la gabardina...la pistola no estaba allí: la había dejado en casa.

-¿La que ha matado a mi hermano?

Catherine sintió la sangre helarse y sintió el peligro y el pánico tomando el control: Era Jim Sutton en busca de la venganza. Pensó en huir corriendo o liberar sus sentimientos de miedo de manera que pudiesen avisar a Vincent, pero el riesgo era demasiado grande....entonces decidió retroceder. El hombre comenzó a correr hacia ella, sus ojos reflejaban una tenebrosa oscuridad que anunciaba la peor de las amenazas, ella lo supo enseguida y de pronto sitió un fuerte golpe sobre su faz, tan potente que la hizo caer al suelo. Tratando de agarrarla ella consiguió zafarse con una llave  inteligente y huir corriendo. En cuanto el cayó al suelo, Chandler corrió hacia los túneles. Esta vez Vincent ya había sentido el miedo en Catherine y la llegada a su refugio, abajo, pero cuando casi estaba a punto de llegar otra persona la hizo  parar...

- ¡Alto! ¡Agente Federal!

La voz de Scully sonó clara y concisa, muy poderosa y adecuada para este tipo de situaciones. Su pistola apuntaba firmemente hacia los opresores de Catherine, pero este aura de control desapareció cuando Vincent emergió del interior de los túneles y arremetió contra Sutton que está agarrando a Chandler. Scully quedo con la boca abierta momentáneamente y absolutamente perpleja ante la visión pero rápidamente empleó sus conocimientos del entrenamiento del FBI y abrió fuego, más cayó malamente y el disparó fue hacia arriba. El sonido de la música en la otra punta del parque que pudiera haber pasado una manada de elefantes y el público no se hubiese enterado, esto fue lo que hizo pasar el disparo desapercibido. De repente surgieron de 'no se sabe dónde' otros tres hombres que inmovilizaron a Scully, sacándole la pistola y secuestrándola también; Vincent estaba demasiado ocupado luchando contra un par de hombres mientras Sutton lo observaba todo, mirando a Catherine mientras deslizaba su dedo bajo su cuello. Scully peleó como una fiera tanto como pudo...pero aquellos tres hombres eran demasiado fuertes para ella y de pronto sintió un agudo dolor en su nuca,

"¡Mulder!....¡Ayúdame!"

y todo se volvió negro.

* * * *

Ya era demasiado tarde cuando Mulder llego a la escena de los hechos. El coche de Scully se encontraba aparcado pero ella no estaba allí. Miró por el parque y vio gente salir de él, trató de encontrar aquel cabello pelirrojo familiar pero no encontró a nadie semejante a Scully.

Su corazón comenzó a latir rápidamente...comprendía ahora porque Sutton no había abandonado la ciudad, quería vengarse primero y de quien sería, sino de la perseguidora de la Oficina del Fiscal, la mujer que dio con su hermano, Catherine Chandler estaba en peligro, debía ser protegida y Scully estaba sola, vigilándola...

-¡Scully!

Mulder gritó en vano.

-¡SCULLY! ¡Respóndeme!

Nada.

-¡Dios! ¡Maldita sea! -gritó tanto como pudo. Tan fuerte que Vincent fue capaz de escucharle y regresó rápidamente Abajo, donde estaba.

Cruzó la secuencia de túneles rápidamente, hasta alcanzar la cámara de Padre, donde Catherine estaba siendo tratada. En cuanto llegó, ella inmediatamente le miró a los ojos tratando de adivinar lo que el se había encontrado.

-Hay un hombre...ha gritado por una tal...¿Scully?

Catherine giró la cabeza a la izquierda, desolada.

-Es el agente Mulder, del FBI...

Vincent  pudo sentir a través del Nexo, que Catherine sentía simpatía por el Agente Mulder y que estaba preocupada por él.

-Esta buscando a su compañera...la mujer que Sutton secuestró. ¡Oh! ¿Qué es lo que he hecho? ¡tengo que decirselo de una u otra forma!

Vincent vaciló....Catherine le miró, suplicándole con la mirada. Él asintió afirmativamente, la pena de aquel hombre era muy profunda...él cuidaba de su compañera de la misma forma...que él mismo se preocupaba por Catherine.

-¿Podemos confiar en él?

-Si...lo he analizado. Es el objeto de burlas del departamento del FBI en Washington...ellos le llaman "el tenebroso" por que sólo investiga casos...inusuales. Es conocido por que es muy insistente...pero también me han dicho que es una persona decente.

Vincent permaneció observando.

-No puedo creer que estea haciendo esto.

-La Agente Scully probablemente me haya salvado la vida también, Vincent. Se lo debo. Y además...si Sutton se la ha llevado sólo Dios sabe que es lo que piensa hacer con ella.

Vincent se acercó a ella, sentándose a su derecha, próximo a Catherine y cuidadosamente presionó su mano sobre la herida en su mejilla. Ella emitió una leve queja pero luego apoyó su cara contra su mano buscando la suave caricia, pero también buscando algo más. Vincent lo captó perfectamente.

-Te he hecho salir de tu refugio. Lo siento...¿estás mejor?

Él se acercó a la boca de ella, Catherine se sorprendió ante el súbito arrojo de Vincent...no era normal.

- He decidido...después de esta noche...- su cálido aliento rozó los labios de Catherine. Ella cerró sus ojos, disfrutando aquel extraño momento.  Pero luego, aquel importuno motivo, el motivo que les impedía amarse totalmente, surgió en su mente y él se retiró. Ella permaneció quieta, abriendo sus ojos, tratando de dilucidar esto la molestaba tanto...

No pudo.

* * * *

-¡Mulder!

Estaba durmiendo.

-¡Mulder! ¡Despierta!

Él estaba teniendo un mal sueño. Scully trataba llegar a sus dedos pero él no era capaz de agarrarla y ella caía y caía y caía...

-¡Scully!

Él abrió sus ojos en un segundo y saltó de la cama tan rápido que incluso Byers encontró el acto casi imposible de describir.

-Una llamada para ti. Es el agente Wells.

Mulder tomo aliento y respondió calmadamente a través del teléfono móvil.

-Mulder.

-Agente Mulder...creo que debería conocer esto a través mía...

"¡Oh, Dios mío! ¡Por favor no!"

-¿Qué...qué ocurre?

-Nuestros laboratorios han sido asaltados la pasada noche. Lo han destrozado todo. Todavía no me puedo explicar como lo han hecho. Un par de tubos probeta han desaparecido y otro par de computadoras han sido destruidas.

-¿Estás hablando de la prueba? ¿de la sangre?

-Todo perdido.

Mulder recordó la charla entre Garganta Profunda y el Fumador.

-Y hay más...Esta mañana ha sido encontrado un cuerpo.

Mulder quedó paralizado.

-...

-El Dr.Holston ha muerto a las 6.00 am en su apartamento, de un ataque al corazón.

Creo que es hora para planear tener nuevas "cabezas".

-La agente Scully ha desaparecido.

Está noticia tomo a Devin por sorpresa.

-¿Qué?

-Estaba vigilando a Catherine Chandler y ha desaparecido. Ayúdame a encontrarla Wells.

-Haré todo lo que pueda.

Mulder apagó el móvil y se secó el sudor de la frente que le había provocado su pesadilla.

-¡Si!

Levantó la cabeza.

-¿De que se trata? ¡Dime Frohike!

-Aquí está.

El único texto encriptado es este. Las catorce horas extra de trabajo al fin han dado como resultado varias breves entradas de un diario.

-¡Vaya! ¿Hemos accedido a diario de este tipo?

Mulder se puso al mando de la pantalla y casi devoraba el contenido. Tenía que darse prisa, por la seguridad de Dana...ella estaba bien...podía sentirlo. Ella se encontraba bien...tenía que grabarse ese pensamiento en su cerebro.

-"25 de septiembre, el proyecto avanza según lo establecido. Mi superior me ha informado que un embrión viable es admitido para la investigación y puede que posiblemente aceptado en el nivel 1. La fecundación de la sujeto Sand, Amy comienza hoy a las 11.a.m."

Mulder se saltó unos pocos detalles técnicos y los procedimientos. Langley se ajustó las gafas y Byers no podía creer lo que estaba leyendo.

-¿Puedes creértelo? ¡Ellos han usado a un ser humano como huésped!

-"15 de diciembre, en menos de 4 meses él sujeto está listo para ser liberado. Los signos vitales son positivos y los superiores parecen contentos. Apunte personal: creo que lo hemos conseguido.

25 de diciembre, el mejor día para nacer. El sujeto cero ha nacido a las 5:00 a.m. La sujeto Sand, Amy no ha sobrevivido al parto, falleciendo a causa de hemorragias internas. El recién nacido ha sido denominado, después del nombre del proyecto, Quimera 1. Apunte personal: Él es más de lo que habíamos podido imaginar.

(...)

9 de enero, los signos vitales de Quimera 1 están casi perdidos. El proyecto ha sido suspendido. Los superiores desean que el sujeto sea eliminado. Apunte personal: uno de Ellos se encargará de eso.

15 de enero. El proyecto Quimera puesto en suspenso ya ha sido concluido. Los superiores han anunciado que el sujeto Quimera ya ha sido eliminado a pesar de las protestas del equipo de investigadores genetistas."

-¡Dios! ¡Consiguieron una criatura totalmente desarrollada!

-Pero aquí dice que fue eliminada.

Mulder se levantó, dejando libre el asiento que fue tomado por  Langley quien estaba más interesado por los detalles técnicos.

-He visto a Garganta Profunda la pasada noche, aparentemente él fue el responsable de eliminar a la criatura, pero el no pudo...es uno de los tipos libres. Apuesto que fue uno de los que mataron a Sutton.

-¿Pero entonces porque ataca sólo a mala gente? En teoría, si se tratase de un caso de territorio, él atacaría a cualquiera que invadiese tu dominio de depredación...esto es lo que él es, ¿o no? ¿es un depredador?

-Creo que tengo una teoría al respecto, dijo Mulder, pero no quiero decir nada por el momento.

-¿Y luego, qué es lo que vas a hacer?

Mulder se puso su abrigo.

-Voy a los laboratorios a ver si hay algo que se haya salvado del sabotaje...escuchad chicos, un millón de gracias por vuestra ayuda. Si queréis volver a Washington...

Byers le interrumpió.

-Creo que lo mejor es que quedemos aquí...por si nos necesitases. Sólo por si acaso...

-¡Todavía tengo esa cita pendiente con la agente Scully! ¿Dónde está la diversión de una cita cuando tu invitado ha desaparecido en el aire?

Mulder casi sonrió ante el apunte de Frohike.

-La encontrarás Mulder. Siempre lo haces.

* * * *

Era oscuro y húmedo.

Trató de levantarse pero un repentino dolor de cabeza recorrió todo su cuerpo, desde los pies a la cabeza y se llevó la mano al cuello,   tenía una llaga terrible. Su ojos se adaptaron a la poca luz de la habitación; sin ventanas, sin agujeros, sólo una puerta...parecía grande y sólida.

Destellos de su reciente experiencia se presentaban frente a ella. Los matones, Catherine Chandler, un hombre riendo con gestos amenazadores, y un rugido, y la criatura medio oculta por las sombras, que lo devastó todo...¿era posible o se trataba de un sueño? ¿Lo que había visto era otro matón? Mulder siempre estaba quejándose de que ella nunca era capaz de ver lo que veía él...esta vez no había ocurrido así.

Se puso alerta. La puerta se abría.

Un hombre entró, puso una silla y se sentó frente a ella.

-Bien, señorita Dana Scully...¡oh! ¡lo siento! ¡Agente Scully! ¡Realmente has jodido nuestros planes la pasado noche!

-¿Cuánto...cuánto tiempo llevo aquí?

-¡Un día entero! ¡Caramba, realmente nos sorprendiste con tu sueño!

El cigarro estaba sujeto entre los dedos de su mano derecha. El humo del tabaco invadía el aire y Scully tosió.

-Y ahora, porque has jodido nuestros planes y porque sabemos que vas detrás de Chandler...hemos decidido mantenerte con vida para nuestro planes...¿sabías que tu amigito está buscándote? ¡Pobre idiota!

-¿Qué es lo que quiere?

-Es muy fácil...¡quiero al animal que ha matado a mi hermano! ¡Eso es lo que quiero!  ¡Quiero desgarrar su entrañas como él ha hecho a mi único familiar! Y contigo aquí podemos decir que tu amigito tiene un nuevo incentivo para continuar buscando a....la maldita y escurridiza Chandler! Tu amigo, creo...que puede guiarnos ¡dile que me traiga a la Quimera!

Alcanzó su teléfono móvil.

-Llámalo. Pero déjame que te avise...

Sutton llevó su mano al cuello de Dana.

-No trates de alargar la llamada...el móvil tiene la ventaja de que no puede seguírsele la pista.

Los azules ojos de Dana se volvieron hielo cuando vio el pálido verde de los ojos de Sutton...muy dañinos.

Ella tecleó el número telefónico y esperó a que Mulder respondiese, mientras la cara de Sutton estaba frente a ella, ¡todavía fumando aquél maldito cigarro!

El teléfono sonó mientras Mulder estaba mirando la devastación y el caos en el laboratorio del FBI. El Dr. Travis y algunos trabajadores están ocupados catalogando lo que había sido destruido...parecía algo espantoso.

-Mulder.

El tono de voz de Dana sonaba distinto por el teléfono. El corazón de Mulder comenzó a latir fuertemente.

-¿Dana?

"¿Ahora me llama por mi primer nombre?"

-Mulder...

-¿Estás bien? ¿Dónde te encuentras?

-Escucha Mulder, ¡Atiende!

Mulder estaba señalando a otro agente del  FBI que tratase de localizar la llamada.

-¡Escucha! No intentes localizar la llamada...es desde el móvil.

-¿Dónde estás Scully?

-Ellos quieren la...-hizo una pausa tratando de encontrar las palabras- Quieren a... ¿Quimera? Mulder. Quieren a la Quimera.

Mulder permaneció allí, atónito con todo aquel estruendo alrededor.

-¿Quién lo quiere Scully?

-Mul...

Su voz fue enmudecida y una voz mucho más profunda fue dada a conocer.

-Escuche, Agente Mulder, si quieres ver a tu compañera sana y salva, tráeme a ese monstruo al almacén  Nº 34 en los muelles oeste de Hudson, el viernes a media noche. Hazlo y su vida estará a salvo...si fallas morirá a esa hora, ni más ni menos.

Silencio.

Sólo el molesto pitido intermitente al otro lado de la línea recordó a Mulder que debía apagar el móvil. Cerró sus puños, furioso y se culpo a si mismo por haber dejado a Dana hacer la vigilancia sola.

* * * *

Eran las ocho de la noche cuando Devin decidió hacer una visita a Catherine durante su trabajo. Ella le miró y vio que le urgía hablar y Wells la invitó a salir. Chandler se levantó, sin decir palabra y le alcanzo dentro la la sala de reuniones, cerrando la puerta detrás suya.

-Dime Devin, ¿sabes algo de la Agente Scully?

Devin parecía sorprendido ya que le había quitado las palabras de la boca.

-¿Cómo?

Catherine quedo quieta y le reveló lo que sabía.

-¿Qué ha ocurrido Catherine?

-Yo...yo...iba a hablar con Padre, quería saber como estaba Vincent...si había oído noticias sobre él. De repente Jim Sutton apareció surgido de ninguna parte y trato de cogerme con ayuda de sus matones...entonces la Agente Scully intervino y trató de dar fin a aquella situación pero entonces Vincent vino a salvarme...Sutton se la llevó ¡no sé porqué Devin! ¡Tengo miedo! Ella trató de salvarme, aunque sospecho que me estaba siguiendo...¿Hay algo que yo pueda hacer?

-Mi idea es que ellos la usarán para cogerte a ti. El Agente Mulder está desesperado...pude sentirlo en su voz durante nuestra conversación telefónica.

-Vincent y yo...hemos decidido que esto es lo mejor para él...para nosotros, revelar nuestro secreto al Agente Mulder.

Devin no podía creer lo que acababa de oír.

-¿Qué estás diciendo? ¿arriesgar todo lo que tenemos Abajo? Catherine, ¡ya sabes como es Mulder! Una vez que descubra algo como esto....

-Es la única forma. Debo ayudarle y Vincent también lo desea así. ¡No puedes negarnos esto!

-Tienes razón...no puedo. Vosotros dos son las personas más testarudas que he conocido.

-¿Entonces...nos ayudarás?

-No lo dudes.

Catherine abrazó a Devin fuertemente, como el abrazó a un verdadero hermano.

* * * *

Mulder aparcó su coche a las afueras de la oficina del Fiscal de Distrito, esperando por una oportunidad para hablar con Catherine Chandler. Se estaba preparando para salir del coche cuando vio dos personas conocidas dejar el edificio. Una era Catherine Chandler y la otra el Agente Wells. Fox se agachó a la altura de las ruedas, oculto tras el coche.

¿Qué demonios está ocurriendo aquí?

¿El Agente Wells amigo de Catherine Chandler?

Sintió como una puñalada por la espalda cuando les vio entrar en el coche del Agente Wells, Mulder le siguió hasta el edificio de Chandler, donde se mantuvo a la espera hasta que ella entró y Devin se alejó con el coche.

Estaba tratando de encajar las piezas de este puzzle pero era incapaz. Las cosas, antes tan claras para él ahora carecían de sentido. Sin afeitar, sin ducharse, confundido, parecía un vagabundo, pero eso no le importaba, porque se estaba volviendo loco. Necesitaba algunas respuestas ¡y las iba a conseguir!

Eran 8:30 p.m según el reloj del coche.

"Es la hora".

* * * *

Catherine sintió un giro, cuando ella paró delante de su casa. Era un sentimiento, mitad angustia mezclado con un cuarto de vértigo y miedo, envuelto en un cristal de amor puro; Dejó su maletín sobre el sofá y caminó hacia el balcón.

Él la estaba esperando.

-¿Cuanto tiempo llevas aquí?

-Media hora ...

-Creí que estabas Abajo, en los túneles profundos otra vez...para pensar.

-¿Qué? ¿Después de lo de la noche pasada? No pude.

Ella sonrió y trató un acercamiento más íntimo. El la dejó  acurrucarse contra su pecho.

-Estabas celoso ¿verdad?

La pregunta lo cogió totalmente por sopresa.

 -Del Agente Mulder...pude sentirlo. ¡Te pillé!

Vincent insinuó una breve sonrisa pero luego su rostro se ensombreció otra vez.

-Tenemos que hablar.

El tono serio que emanaba de su voz profunda indicaba que se trataba de algo serio. Catherine se retiró de su comfortable posición y se sentó en la silla mientras Vincent permanecía apoyado contra la pared.

-Esa cosa que el FBI encontró en mi sangre...he estado pensando una y otra vez y quiero saber, Catherine, si esta herencia nos va a destruir, llevarnos a un punto donde nuestro amor no pueda ser lo bastante fuerte...

-¡¡¡No, no, no!!! -Catherine se tapó los iodos- ¡Lo estamos haciendo bien Vincent! ¡No quiero saber acerca de tus orígenes!

Ella se levantó otra vez y se protegió entre sus brazos sin resistencia por parte de Vincent.

-¡Tú eres auténtico para mi! Quiero permanecer en tu corazón...soy tu sangre Vincent, ¡y tu eres la mía! ¿Te acuerdas? -Catherine le mostró la cicatriz que el rosal le había hecho tiempo atrás y que Vincent curó, lamiendo la sangre que salía de la herida. En aquel momento Catherine pensó que estaban por siempre conectados. Vincent no dijo nada, bajando la mirada. Catherine miro a la cicatriz de él, perfectamente curada.

-¿Tengo que beber tu propia sangre para cerrarla? ¿Enterrar esta pregunta? -dijo ella, con una voz baja, casi un susurro.

-No...

Cathy cogió su la mano de él de manera que ambas cicatrices se tocaban. El corazón de Vincent latía intensamente ante la visión de aquella mujer maravillosa, que incluso, sabiendo su condición, todavía le amaba por encima de todas las cosas. Sus labios se fueron acercando más y más el uno al otro cuando un persistente golpear a la puerta sonó. Catherine le miró.

-Nunca tendremos un respiro, ¿verdad?

Vincent volvió a su usual lugar de escondite, en las sombras, cerca de la puerta de cristal, que Catherine dejó sin cerrar.

Catherine contestó a las repetidas protestas de la persona que estaba llamando a su puerto. Ella la abrió y quedó estupefacta.

-Buenas tardes, Srta. Chandler. ¿Podría hablar con usted?

Catherine parecía un poco violenta, no por el hombre que la aguardaba en el balcón, sino por el aspecto que presentaba el  Agente Mulder...obviamente no estaba en condiciones normales.

-Por favor, entre, Sr. Mulder.

-Mulder...llámeme Mulder.

Catherine cerró la puerta, estaba a la espera de ver lo que iba a ocurrir. Vincent agudizó sus sentidos y el Nexo entre ellos de forma que pudiese sentir cada sentimiento de disconformidad dentro del el alma de Catherine.

-¿En que puedo ayudarle?

Mulder estaba enfadado y confuso. Miró directamente a Cathy, con sus profundos ojos verdes y disparó su pregunta.

-Puede comenzar por decirme de que hablaban el Agente Wells y usted esta tarde.

Vincent cerró sus ojos.

El corazón de Catherine palpitaba fuertemente durante un enorme y tormentoso momento.

Catherine dirigió la mirada hacia la ventana, para estar a perfecta vista de Vincent.

-¡No piense! ¡Simplemente respóndame! ¡Y no me diga toda esa mierda sobre de confidencias de abogado y todo ese rollo!

Catherine se dio la vuelta.

-Creo que es mejor que se siente Agente ...Mulder.

Fox ignoró la invitación. Catherine no retrasó más su respuesta.

- Devin Wells y yo somos amigos. Él pensó que lo mejor era mantenerle oculta nuestra amistad...¡pero él no trató de protegerme en ninguna manera! ¡no se lo he permitido!

-¿Protegerla? ¿protegerla? ¿Y que me dice de Scully?

La voz de Mulder se estaba elevando más y más hasta que cada frase que decía retumbaba en su mente. Catherine comprendía su aflicción, recordando todas aquellas veces que Vincent que ausentaba sin que ella lo supiese o   porque ella también estaba inquieta. Se acercó a Mulder y gentilmente puso su mano sobre su hombro y Fox lo consideró como un gesto amigable, estaba tan afligido que no renegó del ofrecimiento de Catherine, y bajó la cabeza. Vincent observaba y también sitió simpatía pasando a través del Nexo, los mismos sentimientos que estaba sintiendo Catherine en su mente: si Catherine desapareciese...perdería la razón, no se pararía ante nada, pasaría por encima de quién fuese hasta encontrarla.

Catherine midió bien las palabras que iba a decir.

-Sé lo qué ha ocurrido la noche pasada.

Mulder elevó su cabeza y buscó en los ojos de Catherine, suplicándole que continuase hablando.

-Ella me estaba siguiendo. Jim Sutton apareció salido de ninguna parte, trató de cogerme...la Agente Scully apareció y cargó contra los matones...pero luego...

Cathy vaciló  antes de proceder con las revelaciones, pero Vincent le infundía seguridad a través del Nexo, de que todo iría bien, que ella podía continuar.

-...otra persona apareció. La Agente Scully fue atrapada por otro hombre...se la llevaron...¡y yo no pude ayudarle! ¡Lo siento! ¡Lo siento tantísimo!

Mulder la escuchaba atentamente.

- ¿Otra persona...?

Como respuesta a su pregunta las puertas de cristal se abrieron y un viento frío entró en la habitación y Mulder pudo verlo perfectamente: una sombra negra en la entrada de la sala de estar, mirándoles. Alcanzó su pistola y apunto a aquella figura mientras Catherine corrió hacia ella, interponiendose entre ella y la pistola, levantando los brazos y grito.



© Chimera (Quimera)ha sido escrita por Inês Costa
Las ilustraciones son obra y propiedad de Sonia Mª Corral, puedes bajarlas a tu disco duro para disfrute personal. Para otros usos, adquisiciones, duplicaciones, copias, etc. debes contar el con el consentimiento del artista. Gracias.

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